El temblor puede aparecer como síntoma de muchas enfermedades, y algunas de sus causas son totalmente reversibles.
El temblor cerebeloso se debe a una lesión o disfunción del cerebelo, la parte del cerebro que gobierna la coordinación y el equilibrio. Suele ser lento y aparece cuando la mano se aproxima a un objetivo: al alcanzar una taza, el temblor crece a medida que la mano se acerca.
El temblor fisiológico lo tenemos todos. Normalmente es invisible, pero se hace notar con el estrés, la ansiedad, el cansancio, la falta de sueño, la bajada de azúcar, el hipertiroidismo o la abstinencia de alcohol u otras sustancias. Tratar la causa lo resuelve.
El temblor inducido por fármacos aparece como efecto secundario de ciertos medicamentos y sustancias: algunos antidepresivos, el litio, el valproato, los broncodilatadores o dosis altas de cafeína. Es importante identificarlo porque puede revertir al cambiar el fármaco y porque a veces se confunde con una enfermedad degenerativa.
El temblor ortostático es un trastorno raro que produce un temblor muy rápido y a menudo invisible. Aparece solo al estar de pie, y los pacientes suelen describir inestabilidad más que temblor, con alivio al sentarse o al caminar.